21 Enero, 2010 – 4:37 pm
Como conté unas semanas atrás, hace tiempo que quiero
abrir una cuenta bancaria. Entonces, me puse a investigar sobre bancos, sus beneficios y sus opciones.
Buscando y buscando, encontré que el Banco Santander Rio tenía las mejores promociones, o por lo menos, las que más podía utilizar, por qué un
20% en el Aquarium de Mar del Plata, no es mala promoción, pero cuando no tengo pensado viajar a Mardel y vivo a 550 km., esa promo no me sirve absolutamente de nada. También me interesó el sistema de
Home Banking que tienen.
Sabía, porque ya me habían advertido, que la atención al público de este banco es similar a la de una banco del estado. Pero nunca pensé que iba a ser tan mala, o peor a la de un banco estatal.
La sucursal 221 ubicada en Pilar (Bs. As.) del Banco Santander Rio, no es una sucursal chiquita, pero tampoco muy grande, lo suficientemente amplia para que todos los clientes (que no son pocos, sino demasiados) entren paraditos y no se muevan mucho. Tiene estacionamiento propio (en el cual es casi imposible que encuentres lugar), pocos empleados y un olor bastante feo.
En cuanto logras encontrar lugar para estacionar (sea adentro o afuera) y te decidís a ingresar a la sucursal, esta te recibe con la larga cola de la mesa de informes, la cual hay que esquivar con solo abrir la puerta. Un punto importante que hay que destacar, es que la desorganización y la cero practicidad que tiene este banco es impresionante.
Si tenés que hacer cualquier cosa que no incluya cajero automático o pasar por la ventanilla, estás obligado a hacer la cola de informes. En vez de tener algún lugar donde sacar número para la sección que nos interese (porque ya conocemos la sección que tenemos que ir) NO, tiene que hacer la cola con todo el mundo, que tiene que hacer desde una preguntita de orientación, un consulta por el resumen de su tarjeta, una pregunta por la última cuota del préstamo, abrir una cuenta nueva, sacar una hipoteca, etc. etc. y etc.
Esto es importante, porque no es una sección de orientación, que te dice, “si, eso lo tenes que hacer en aquel lugar” o cosa así. Sino que en ese mismo lugar tienen que dar las explicaciones por cuestiones como “por qué me vino 120 si gasté 100″ o “la cuota del préstamo me dijeron que era 250 y me vino 280″.
Y si uno tiene un mínimo sentido de planificación, se imaginará que si todo ese flujo de gente tiene que pasar por la sección de informes, tendría que hacerla un poco grande y unos cuantos empleados (¿con cara sonriente?). Pero adivinen ¿cuantas personas atienden a todos?, solo una. Si, leyó bien. SOLO UNA persona atiende a todos los que llegan a esa sucursal. El cuello de botella que se arma en esa parte y hace todo tremendamente más lento, es impresionante.
¿Se pueden imaginar como esa pobre chica tenía que atender todas esas dudas?. Realmente una locura. Pensé, deben ser más, debe de haber faltado alguien. Pero al mirar el pequeño escritorio, había un solo monitor, con su teclado y lugar para una persona. Realmente, era ella sola siempre.
Una vez que uno hace toda la cola (mínimo 45 minutos) y se puede “anunciar” como ellos le llaman, pero que no es más que sacar un numerito y esperar a que te llamen por tu nombre, hay que seguir esperando. Y esperando. Hasta que el empleado que se dedique a tu tema, se desocupe.
Lo que más mi impresionó es que el empleado que me atendió es el mismo que vi durante mi espera en la cola, atender a un joven por un préstamo, una chica consultando por su tarjeta de crédito, y ahora a mi para abrir una cuenta. Y todo esto lo escuché porque su escritorio no tenía ninguna pared ni nada que cuide un poco la privacidad del cliente, cualquiera que estaba en la cola de informes lo podía escuchar!.
El pobre tipo tenía que hacer todo, y también estaba prácticamente solo. Había muchos box vacíos y con el cartelito (al estilo “Pepe Gonzalez – Ejecutivo de Cuenta”) sacados.
Una vez que me atendió el tramite no tardó mucho. Como tenía todos los papeles, en 20/30 min, estaba terminado. Lo que más demoró fueron las fotocopias del DNI y el servicio público, que no se porque el tipo se iba a sacarlas a otra parte del banco y tardaba un montón en volver (encima no se llevó todo junto y lo sacó de un saque, sino, primero los DNIs y luego volvió y se llevó la factura del servicio).
Había un guardia de seguridad (que por el sector donde estaba yo, era también el único) que era realmente un chiste. Por ejemplo, había una embarazada haciendo otra cola (la del cajero, creo) que también tenía muchas personas, unas diez aprox. Entonces el guardia se le acercó y le dijo algo. Supongo que le habría dicho “pase, no haga la cola”. Pero al segundo me di cuenta que le estaba diciendo algo como “andá al principio (que yo no te pienso acompañar) y alguien te va ayudar”. El guardia se quedó donde estaba y la pobre mujer se acercó al principio de la cola como medio perdida.
La cola de ventanilla (que por suerte no tuve que hacerla) estaba también llena. Y no eran las 10 de la mañana, cuando recién abría. Sino las 2 de la tarde. En un banco del estado, el día 21 del mes a las 2 de la tarde no hay practicamente nadie. Se llena a principios de mes y/o a la mañana.
Se nota que están desbordados. Pero no veo intenciones de mejorar. Lugar hay (no se si el suficiente), pero está muy desaprovechado. Faltan empleados, falta un área de consultas rápidas, un sector de orientación y/o pedidos de turnos. No es posible que para pedir un turno con alguna sección del banco haya que esperar más de 45 minutos. Había gente hizo esa cola en una hora y media.
En resumen, un banco con interesantes promociones, pero hiper lento y sin ganas.